|
Sitio de Jorge Horacio Richino |
||
|
Tu morada vacía |
||
|
|
Como el cántaro a la fuente fui, una, dos, tres y mil veces. Como el torrente de un río te seguí, para llegar al aluvión que dejara fluir mis aguas. Como el viento silencioso te busqué, para frenar mis impulsos de correr a toda prisa. Como el fuego ardiente me encendí, para recordar el calor que alguna vez tu cuerpo me ofreciera. Y me até a un pasado sin regreso, solamente para recrear lo que nunca más sería. Y aún sabiendo que no se puede vivir en fantasía, insistí siempre en volver a transponer la puerta de tu morada ya vacía.
|